16 de octubre: Día Mundial de la Alimentación

El 16 de octubre, como todos los años, se celebra el Día Mundial de la Alimentación, aniversario por el que Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), fundada el mismo día en 1945, se fijó el objetivo de concienciar al público sobre el hambre y subrayar la importancia de garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición mundiales.

Alimentación saludable

La nutrición es un factor importante en la salud humana, tan importante que puede afectar la calidad de vida y la longevidad; También es una herramienta para la prevención de determinadas enfermedades, como las cardiovasculares, especialmente cuando la dieta se mantiene durante toda la vida, y no solo de forma esporádica. Hay varias formas de comer, pero solo una y todas son buenas si aportan al organismo los nutrientes necesarios. La cultura de cada ciudad ha desarrollado su propia gastronomía, fruto de la sabiduría de varias generaciones, de acuerdo con sus características, gustos, hábitos y posibilidades.

Dietas recomendadas

Dieta mediterránea

Por sus componentes y variedad, la dieta mediterránea se considera una guía de alimentación saludable. Rico en legumbres, aceite de oliva, frutas y verduras, los estudios sugieren que los países predominantes tienen una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y oncológicas en comparación con las regiones más al norte de Europa.

– Los principales alimentos de la dieta mediterránea

Esta guía recomienda el consumo diario de:

  • Cereales: preferentemente cereales integrales.
  • Frutas y vegetales.
  • Agua: entre 1,5 y 2 litros al día.
  • Productos lácteos: son fuente de grasas saturadas, por lo que conviene consumirlos con moderación.
  • Nueces y semillas.
  • Bebidas fermentadas: siempre que los principios de la persona lo permitan.

Asimismo, se pueden consumir, aunque semanalmente:

  • Alimentos ricos en proteínas como pescado, huevos o carnes rojas y procesadas, así como legumbres y patatas.

Finalmente, aún más ocasionalmente y en cantidades insignificantes, la dieta mediterránea incluye productos azucarados.

Dieta hipocalórica

Con el objetivo de reducir la cantidad de grasa presente en el organismo de la persona, si el objetivo es mantener la pérdida de peso en el tiempo, la dieta hipocalórica debe ser equilibrada y satisfacer las necesidades nutricionales. Para que este tipo de dieta cumpla con estos requisitos, debe aportar los siguientes nutrientes:

– carbohidratos

Los carbohidratos deben representar aproximadamente el 60% del valor calórico total de la dieta, promoviendo el consumo de alimentos que contienen fibra a expensas de los simples.

-Lípido

Valores que oscilan entre el 25 y el 30% del aporte calórico, preferentemente aquellos que no contengan un alto grado de grasas saturadas.

–PROTEÍNA

Contribución casi el 15%.

-Vitaminas y minerales

A través de la variedad de alimentos.

-líquido

Se recomienda beber unos dos litros de agua al día y limitar el consumo de bebidas alcohólicas.

Dieta pobre en sodio

La ingesta excesiva de energía en la dieta, que puede provocar obesidad o sobrepeso, así como el consumo excesivo de sodio y alcohol son algunos de los factores dietéticos que inciden en el aumento de la presión arterial. Para prevenir la hipertensión arterial, las recomendaciones más recomendadas son reducir, principalmente, estos dos últimos elementos.

En el caso de la sal, es recomendable limitar el uso a 6 gramos de cloruro de sodio al día. A su vez, a las personas hipertensas que consumen alcohol se les debe prescribir un hábito diario de menos de 30 gramos para los hombres y 20 para las mujeres, a las personas con hipertensión arterial que sean adictas a esta sustancia, o con cualquier otra patología relacionada, se recomienda el cese. de consumo.

Por el contrario, en cuanto a los nutrientes adecuados para prevenir estas enfermedades, cabe destacar la presencia de ácidos grasos n-3, que influyen en la bajada de la presión arterial, y de potasio, para prevenir la hipertensión arterial.

Otras recomendaciones

Será necesario realizar una ingesta recomendada o en otras palabras, tomar diariamente la cantidad de energía y nutrientes de la dieta para mantenerse saludable, para lo cual se debe realizar una elección alimentaria adecuada que cumpla con los siguientes requisitos:

  • Necesidades de aporte energético: están determinadas por el metabolismo basal, la termogénesis inducida por los alimentos y la actividad física.
  • Requerimientos de carbohidratos: aunque no se han establecido las necesidades exactas de carbohidratos en la dieta y no parece haber una necesidad específica para ellos, se ha demostrado que una dieta que no tiene este componente conduce a una serie de reacciones que causan deshidratación. .
  • Consuma grasas: según la Junta de Alimentos y Nutrición, la ingesta de grasas no debe exceder el 30% de las calorías.
  • Proteínas: La ingesta proteica recomendada es de 0,47 g / kg de peso corporal / día, siempre que se ingiera suficiente energía.
  • Necesidad de minerales: la cantidad puede variar, aunque lo mejor es no exceder una dosis diaria. Al mismo tiempo, conviene no cocinar con demasiada sal ni ingerir alimentos excesivamente salados.
  • Agua: la ingesta adecuada es entre 1.000-1.500 ml o 30-40 ml por kg de peso corporal.

Promoción de una alimentación saludable

Como indica la OMS en una nota informativa (https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet), las instituciones gubernamentales juegan un papel clave en la promoción de buenos hábitos nutricionales. Algunas de las acciones que las administraciones pueden tomar para hacer esto incluyen:

  • Dotar de planes de inversión con políticas alimentarias, comerciales y agrícolas, con medidas como facilitar el cultivo de frutas y hortalizas frescas por parte de productores y minoristas o promulgar normativas para promover prácticas saludables, como asegurar la disponibilidad de estos alimentos en escuelas o lugares de trabajo.
  • Animar a los consumidores a demandar productos saludables, con acciones como sensibilizar a la ciudadanía sobre la alimentación, ponerla a disposición del público en los Centros de Atención Primaria, o desarrollar políticas que incentiven a las personas en edad escolar a mantener una alimentación adecuada.
  • Acciones relacionadas con la lactancia materna y la infancia, en el ámbito de la elaboración de políticas destinadas a proteger a las madres trabajadoras o, entre otras cosas, a promover esta práctica en los servicios de salud.

Formación de enfermeras en nutrición

Tras conocer las principales pautas dietéticas y recomendaciones para una alimentación saludable, es fundamental destacar la importancia de la formación nutricional en el campo de la nutrición, dada la importancia de este aspecto en relación con la salud de las personas y los niños.

Por tanto, es fundamental que los profesionales sanitarios dispongan de un conocimiento profundo y actualizado en este ámbito. Además, la expansión del conocimiento, ya sea en este campo o en cualquier otro campo de la ciencia de la enfermería, incide directamente en el desempeño diario de los trabajadores y la calidad de la atención que reciben los pacientes.

Por lo tanto, AulaDAE, un espacio de formación de enfermeras con el visto bueno del Ministerio de Sanidad, ofrece a estos profesionales el curso «Experto en nutrición y dietética en enfermería«, Equivalente a 26 créditos ECTS y 650 horas lectivas.

Fuentes:

Cereceda Fernández C, Martín Salinas C. Nutrición comunitaria. Objetivos nutricionales y pautas dietéticas. En: Martín Salinas C, Díaz Gómez J. Nutrición y dieta. Colección Enfermería S21. 3ª ed. Madrid: Difusión del Progreso de la Enfermería (DAE); 2015. págs. 277-295.

Díaz Gómez J, Armero Fuster M, Calvo Viñuela I, Rico Hernández MA. Obesidad y tratamientos nutricionales. En: Martín Salinas C, Díaz Gómez J. Nutrición y dieta. Colección Enfermería S21. 3ª ed. Madrid: Difusión del Progreso de la Enfermería (DAE); 2015. págs. 595-624.

Martín Salinas C, Díaz Gómez J. Dieta para el corazón. En: Martín Salinas C, Díaz Gómez J. Nutrición y dieta. Colección Enfermería S21. 3ª ed. Madrid: Difusión del Progreso de la Enfermería (DAE); 2015. págs. 511-530.

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