El consumo de drogas. Un problema preocupante de salud pública

autores

Patricia Fernández Bustos

Profesor de tiempo completo. Departamento de Salud y Fisioterapia. Universidad de Alcalá (Madrid).

El consumo de sustancias se considera uno de los problemas de salud pública más importantes en la población adolescente. Actualmente, en España, el patrón de consumo en este grupo de riesgo, según encuestas realizadas por el Observatorio Español de Drogas y el Plan Nacional de Drogas (2013), muestra una tendencia estable de consumo asociado a un fin de semana de entretenimiento y entretenimiento, caracterizado principalmente por el tabaco. consumo, abuso de alcohol o consumo excesivo de alcohol y cannabis y, en menor medida, cocaína, éxtasis, LSD y otras sustancias nuevas.

Esto quiere decir que no se trata de un fenómeno «aislado» que afecta sólo a determinados grupos sociales considerados «marginales», sino que este fenómeno forma parte de la vida cotidiana de nuestras vidas, afectando a todo tipo de población independientemente de su clase social. Así, las drogas dejan de ser un elemento que ayuda a escapar de la realidad cotidiana para pasar a formar parte de esa realidad, especialmente los fines de semana, donde se intenta encontrar un estado de ánimo especial que se espera estereotipo como se desea, en el contexto lúdico, facilitando las relaciones, diversión, satisfacción y búsqueda de nuevas sensaciones, para lo cual determinadas drogas se convierten en «herramientas» que actúan como facilitadoras y aliadas fundamentales.

En este sentido, las drogas son consumidas por adolescentes que establecen una relación específica con sustancias, pero lo hacen en un entorno específico y con un apoyo subcultural específico. Por tanto, este modo de consumo puede ser considerado como un rito de entrada de los adolescentes a la vida adulta e integración al grupo de pares, que se logra por su compatibilidad con el mantenimiento de estilos de vida integrados y normalizados tanto en el ámbito familiar, como educativo y social. . ambiente.

El consumo de drogas, como comportamiento, no puede ser explicado por la teoría de talla única, sino que estará relacionado con una serie de factores personales, familiares, escolares, sociales y culturales que implicarán en los adolescentes o la idea de que experimental o uso ocasional. asociado al ocio es algo pasajero y anecdótico en la vida, o que se convierte en un consumo problemático que les impide madurar y desarrollarse personal. Por tanto, no podemos hablar de las causas que provocan el consumo de drogas, sino de factores de riesgo y factores protectores.

La Estrategia Nacional sobre Drogas (2009-2016) propone tres líneas de actuación en la prevención del consumo. En primer lugar, las destinadas a promover la concienciación y participación social sobre la importancia de los problemas, daños y costos personales y sociales relacionados con las drogas. En este sentido, todos los años, desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el Plan Nacional de Drogas y algunas organizaciones no gubernamentales (ONG) como Cruz Roja o Proyecto Hombre, se llevan a cabo campañas de información y sensibilización dirigidas a diferentes colectivos. .riesgo, incluidos los adolescentes. En segundo lugar, las destinadas a aumentar la capacidad y las habilidades personales para resistir tanto el suministro de drogas como otras conductas de riesgo asociadas al consumo, como las relaciones sexuales sin condón o la conducción bajo los efectos de las drogas. Para ello, se han desarrollado programas de prevención para promover el desarrollo de recursos propios y estrategias de afrontamiento efectivas que faciliten actitudes y comportamientos de rechazo, que diferirán en función del tipo de droga y del alcance y nivel de intervención. En tercer lugar, las destinadas a aplazar la edad de inicio del contacto con las drogas, para evitar un uso problemático y sus consecuencias negativas.

Las enfermeras, a través de su formación, accesibilidad y proximidad a los diferentes entornos en los que viven los jóvenes (familia, escuela y comunidad), tienen un papel clave que desempeñar como agentes activos de la salud comunitaria en la promoción de hábitos saludables y la prevención del consumo de drogas y otras conductas. riesgo. Sin embargo, para que la intervención de enfermería en los programas de prevención de drogas sea efectiva, las enfermeras deben abordar dónde se encuentran los adolescentes e incluir acciones continuas a lo largo del tiempo que involucren e involucren a los adolescentes, padres, maestros y otros profesionales de la salud.

Estas intervenciones deben trabajar en el campo del conocimiento a través de sesiones de educación para la salud dirigidas a concienciar e informar sobre las consecuencias del consumo de drogas en la prevención tanto universal como selectiva, la promoción de alternativas de ocio saludables y la integración de actividades educativas que tengan como objetivo promover cambios de actitud. en adolescentes. a través de la formación en asertividad, habilidades sociales, inteligencia emocional y resiliencia.

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